Cuando descubrí que la salida a los problemas que existen sólo en mi mente, es hacia adentro, comprendí que ponerlo en práctica se convirtió en un proceso pequeño y enorme a la vez. Doloroso, negado, abandonado y vuelto a encontrar, insoportablemente presente y muchas muchas veces movilizador.
Transitar el laberinto de mi interior, toparse con muros, atajos, desandar el sendero recorrido y desviarse, volver a encontrar el rumbo ... a veces con paso decidido, o con pocas ganas, como arrastrando los pies. A veces marchando y también en puntillas.
Con temor a toparme con el lugar más oscuro en el cual urge llevar luz y orgullosa también de ese lugar resplandeciente donde reside lo mejor de mí ... continúo.
Corregirme, hacerme cargo, ver al otro como un espejo de lo que dentro mío está sucediendo, aceptarme y perdonarme y volver a empezar.
El camino es hacia adentro y me permite liberarme de culpas, infortunados recuerdos, responsabilidades que no son mías, y en la medida que lo intento y lo dejo y lo vuelvo a intentar ... me elevo.
Bienvenidos a mi nueva vida que inaugura oficialmente! Y en ella como herramienta imprescindible mi amada astrología!
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